Un estudiante recién llegado al monasterio buscó al maestro Kendio y
le preguntó cómo debía prepararse para la práctica de la meditación.
"No tengas miedo de preguntar"- le respondió el maestro.

"Un maestro es como una campana. Si le das solamente un leve toque, sólo escucharás una leve vibración. Mas si la sacudes con energía, resonará bien alto y llegará hasta lo más profundo de tu espíritu. Pregunta con valor y respeto y no te detengas hasta obtener la respuesta que buscas".
No hay comentarios:
Publicar un comentario