-Siento una expansión de la conciencia y experimento mi unión con el universo.
El maestro leyó la nota y la arrojó al fuego.
Al mes siguiente volvió a escribir al maestro diciéndole:
-Al fin he descubierto que la divinidad está presente en todo lo que existe.
El maestro parecía estar muy abatido por las palabras del discípulo y de nuevo arrojó al fuego las palabras de este.
Recibió una tercera carta en la cual el discípulo exultante decía:
-El misterio de la unidad y la totalidad han sido revelados ante mis ojos.
El maestro el maestro se tumbo tranquilamente a descansar.
Recibió una nueva carta en la que comunicaba:
-Nadie nace, ni vive, ni muere, porque el ego es inexistente.
¿Qué importancia tiene y para quien?
A leer esto el maestro quedo gratamente impresionado y dijo:
-A Dios gracias el espíritu se ha realizado.